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domingo, 28 de julio de 2013

Epílogo


              (Narra Zayn)

Y ocho años después aquí estaba yo con una preciosa niña de seis añitos. Mi princesa. Estábamos toda la enorme familia que ahora éramos. Disfrutando de unas vacaciones en Madrid, donde todo había empezado. En las dos mismas casas ahora convertida en una. Louis y Andrea habían formado una preciosa familia. Con tres hijos. Como Jay había dicho en su momento ellos eran de familia numerosa y así tenía que seguir siendo. Y vamos que si lo era. Andrea ahora llevaba otro bebé en su tripita de cinco meses. Jack era todo un hombre, con 14 años. El segundo hombre de la casa. Ahora protegía a su hermana, Esperanza,  y a sus dos hermanos, gemelos, William y Troy. Y muy pronto protegería a su nueva hermanita. En cuanto a Harry y Nerea… hay, esa familia era algo especial. Matt era el mejor amigo de Jack, eran inseparables. Y William solía tener celos de él pero como siempre Jack tranquilizaba el ambiente, era igual a su padre de gracioso. Matt era muy protector con Lecy,, su hermanita. Ellos de momento estaban bien como estaban y pensaban esperar unos años más para tener otro bebé. Puesto que la pequeña apenas tenía un año. Liam y Michelle habían sido más que mi familia. Estábamos realmente unidos. Me habían ayudado tanto con mi hija, Lady glamour se había convertido en una segunda madre para Morelia. Y yo quería a su hija como si también fuera mía. Habían optado por ponerle Karen como la madre de Liam. Tenía dos años menos de la mía. Pero parecían hermanas. Se protegían mucho la una a la otra. Y en cuanto a Niall y Pamela, no habían procreado tanto como lo habían hecho los Tomlinson. Se acoplaron a nuestro número de momento. Un hermoso niño, Liam James. Niall siempre había dicho que le pondría el nombre de Liam a su primer hijo y así había sido. Liam junior apenas tenía seis meses de haber nacido. Recuerdo que lloró durante días de la emoción y a veces aún no se lo cree.

-Toma, Zayn. – me dijo Michelle. Me giré a verla. – Me la he encontrado entre las cosas que teníamos en el ático. He pensado que te gustaría. ¿Recuerdas lo feliz que estaba? – cogí aquella foto asintiendo. Como no recordarla. Justo unos días antes de que naciera nuestra hija. Salía sonriendo con un brillo especial en los ojos mientras que yo la abrazaba por la espalda acariciándole la tripa, tenía los ojos y la boca muy abiertos, justo en el momento que Michelle había disparado el flash, mi pequeña había dado una patadita. Avisos previos a que le faltaban días para salir a este mundo. – Estoy seguro que esas sensaciones raras que sientes, es porque ella está a tu lado.

-¿Por qué nunca me lo dijo? – pregunté. – Nunca lo entenderé. Nunca entenderé porque si Niall sabía lo que pasaba, nunca me lo dijo. No hizo nada para evitarlo.

-Ella lo pidió así. Niall solo la respetó, Zayn. – Había sido un idiota. Aquellas palabras que me había dicho en la boda, que nos había dicho… “Siempre te amaré. Siempre. Siempre os querré a todos. Pero tú eres mi amor, Zayn”. Ella lo sabía. Sabía que iba a morir. Niall lo sabía y nunca me dijo nada. Durante esos dos años más que la tuve a mi lado llegué a sentir celos de que Niall estuviera tan pendiente de ella. No había un solo día que no llamara a casa o me preguntara por ella en la gira. Aquella gira terminó justamente cuando me dijo que estaba embarazada. Ese día me había hecho el hombre más del universo al decirme esas ocho palabras “Estoy embarazada. Vas a ser padre, mi amor”. Nueve meses que fueron increíbles y maravillosos, que había esperado tanto para que podamos empezar una vida perfecta con nuestra hija. Tantas ilusiones, tantos planes que desaparecieron cuando  a mitad de parto tuve que coger sus manos dándole fuerza, sus pulsaciones bajaron de un momento a otro y cuando escuché llorar a nuestra hija un “Necesito un beso Zayn” salió de su boca, con lágrimas en los ojos se lo di sin pensármelo pero un  Cuídala y recuerda que siempre te amaré y estaré contigo” convirtió esas lágrimas de felicidad en tristeza y confusión. Tenía a la mujer que amaba sin respiración delante de mí y a nuestra hija llorando, llegando a nuestra vida a unos centímetros de mí. Nunca podré describir los sentimientos tan encontrados que tuve en aquel momento. Lloré durante meses, no había un solo día que no lo hiciera aunque eso no quiere decir que descuidara a mi hija. Desde el minuto en que me di cuenta que nos había dejado, mi hija pasó a ser lo más importante de mi vida. Con ayuda de los chicos salí adelante pero sobre todo con la ayuda de Liam y Michelle. Ahora mi hija era una pequeña mujercita que conoce a su madre, conoce toda su vida, nuestra historia. Y me recuerda tanto a ella. Es prácticamente igual. La personalidad y el carácter sobre todo pero esa dulzura y amor también. Tenía algo especial. – Lo importante es que Perrie la acepta tal y como es y que desde el primer momento en que la vio, decidió educarla como si fuera suya.

-La verdad es una buena madre y la quiere mucho. – le dije.

-Ella también la quiere mucho. Me lo ha dicho.

-Lo sé. –dije mirando otra vez la foto. Te amo, mi amor. Siempre serás mi amor. Pensé para mis adentros. “Y tú siempre serás el mío. Ahora necesito que borres mi recuerdo y seas feliz. Disfruta del bebe que viene en camino.” Era ella, lo sabía. Sus voces siempre estaban en mi cabeza. Había intentado hacer de todo para verla una última vez, que me sonriera y pudiera grabarme esa imagen para siempre. Solo una última vez, cariño – le volví hablar. Su voz había desaparecido. – Me ha dicho que voy a ser padre otra vez. – Michelle me miró sorprendida con una sonrisa en la cara.

-¡Felicidades, Zayn! – me abrazó. – La pequeña Morelia se pondrá feliz. Voy a buscar a las chicas para terminar de preparar todo para la barbacoa ¿vale? – le sonreí y la vi salir de la habitación. Volví a mirar la fotografía.

-Lo mejor será que me la quede y la deje en la habitación de nuestra hija. – posé mi dedo índice delante de su cara. – Perrie la cuida mucho. Espero que no estés enfadada. La adoro pero nunca llegaré a amarla tanto como a ti. Creo que va siendo hora de centrarme e implicarme en la familia que tengo ¿no crees, Mor? Pronto si lo que me dijiste es verdad, tendré que explicarle a nuestra hija que tendrá un hermanito y que tiene que quererlo y protegerlo. “Es una niña, ZaynDios, Mor… ¿me quieres volver loco? ¿Por qué no me dejas verte una última vez? “No estoy enfadada. Al contrario. Es tiempo que dejes de pensar tanto en mi y cerrar los ojos y disfrutar de la montaña rusa que es la vida, cariño” Me reí mirando por la ventana. Te amo.

-Amor. – me giré sobresaltado. Allí estaba Perrie sonriéndome. - ¿Estas ocupado? – negué acercándome para abrazarla por la cintura. Su mano subió  a mi cara y me dio un rápido beso. – Tengo que decirte algo. – sonreí esperando una respuesta. – Veras… llevábamos cuatro años juntos y bueno… estamos embarazados. – solté una carcajada pegando su cabeza en mi pecho. Le di un beso en esta.

-Estoy seguro de que es una niña. Lo presiento. – me separé acariciando su tripa. – nuestra hija se pondrá super feliz.

-Se lo he dicho antes de subir.

-¿Y cómo ha reaccionado?

-Me ha abrazado durante más de cinco minutos, ha llorado, saltado, reído como una loca junto a Niall y ha salido corriendo hacer un dibujo. – sus brazos rodearon mi cuello y me incliné para besarla. Sus labios se movían con lentitud sobre los míos. Sentí tantas emociones y me sentí realmente bien. – Bajemos, nos están esperando. – cogió mi mano. Salimos al jardín y estaban los niños correteando por todos lados. Las chicas ponían las mesas entusiasmadas, riéndose. A excepción de Perrie que estaba conmigo y Pame que tenía en brazos a Liam junior mientras lo hacía dormir. Los chicos por su parte estaban preparando los alimentos, olía muy bien. Harry se había sentado con los gemelos Tomlinson. – Voy ayudarlas con la mesa. – me dijo sonriendo. Caminé hasta donde estaba mi hija sentada en el césped mientras miraba a un punto fijo.

-Hey, pequeña. – me miró sonriendo una vez que me senté a su lado. - ¿Qué haces aquí tan solita? – se encogió de hombros.

-He tenido la necesidad de sentarme un rato sola. – la abracé mientras ella apoyaba su pequeño cuerpo sobre mi volviendo la mirada aquel punto fijo. – Antes la he visto. – la miré confundido. – Mi mamá. Se sentó justo donde estás tú, papi.

-¿Qué dices? – me separé para mirarla. – Como… pero ¡por dios! ¿Qué te ha dicho? ¿Está igual? – respiré hondo. Quiero verte por favor, una última vez.

-Me ha dicho que te cuide. Que cuide de mi hermanita. Que estaba feliz porque yo supiera que ella era mi madre. – me hablo de pronto. – Que nos estará cuidando siempre y me protegerá pero que ya era momento de mirarnos desde el cielo. - ¿Cómo que desde el cielo? ¿Se iba a ir para siempre? ¿Nos iba a dejar? – Papi… está aquí. – miré a mi izquierda y miré a su derecha pero no había nadie. – Aquí papá. – dijo señalando su lado izquierdo. Pero yo no la podía ver.

-¿Dónde está? No la puedo ver. – dije con lágrimas en los ojos. – Por favor… - rogué. Y en ese momento la vi, sentada al lado de nuestra hija. Esta en medio de los dos. Estaba preciosa. Igual que la recordaba. Con el pelo largo, suelto, como tanto me gustaba. Un vestido blanco largo y una sonrisa en la cara. – Mi amor. – logré decir. – Estás preciosa.

-Solo he venido a despedirme. Es tiempo de dejaros a los dos. – acarició el pelo largo con ondas de nuestra hija. – Te lo he dicho antes, babe. Tienes que portarte bien como lo has estado haciendo. Hacerle caso a tu otra mami. Cuidar de tu hermanita y de tus papis. – la miré con los ojos llenos de lágrimas. Miré a mis amigos pero ellos seguían en lo suyo. – Ellos no me ven, Zayn. – dijo riéndose y mi hija hizo lo mismo. Tenían la misma sonrisa. – Y bueno, creo que a ti ya te he hablado bastantes veces. Te he dicho que te amaré siempre y eso no cambiará. Me hiciste la persona más feliz de ese mundo.

-Por favor no te vayas. – estiró su mano cogiendo la mía mientras se levantaba. Hice lo mismo y nuestra hija también. – Quédate con nosotros. Da igual si no puedo verte, me vale con sentirte, con que me hables. No te vayas por favor. – mis lágrimas cubrían mi cara. Cogí a mi hija en brazos.

-Te voy a pedir un favor. Lleva a la pequeña Morelia con mis padres. Hace más de un año que no la ven y la echan de menos. No quiero que pienses cosas malas de ti. Yo creo que a Perrie no le importará dejársela unos días cada dos meses. Por favor.

-Vale. Hago lo que quieras pero no te vayas.

-Zayn… ya es tiempo de dejaros en paz. Estaré bien y os cuidaré siempre. A ti, a nuestra hija, a Perrie y al bebé que vais a tener. A los pequeños. A toda esta familia. Te quiero, mi amor. – dijo acercándose a darme un beso. Miró por última vez a nuestra hija y le dio un beso en la frente. – Cuida de papi, pequeña.

-Por favor. No. Mor. Por favor… - me costaba respirar.  Ella me sonrió y se dio la vuelta para empezar a caminar. Su figura iba desapareciendo con la lejanía. Se giró y se despidió de la mano con una sonrisa.

-Adiós mami. – gritó con una sonrisa la pequeñaja que tenia entre mis brazos. Finalmente no quedó nada de ella. Solo en mis recuerdos y las fotos. – No llores papi. – sonreí como pude y le di un beso en el mismo sitio en el que se lo había dado su madre. – Estaremos bien. ¡Perrie! – me abrazó por la espalda apoyando su cabeza en la parte de atrás de esta.

-Estaremos bien. Cariño. – dijo.

*******

-Papi mira lo que me he encontrado detrás de esta foto. – dijo dándome una pequeña carta. Nos sentamos en la cama y Perrie hizo lo mismo mientras le ponía el pijama. La desdoblé. Suspiré una vez que reconocí su letra.

Mi amor.

Probablemente nunca llegues a encontrar esta carta. Me he encargado muy bien de que no sospecharas nada de lo que iba a pasar. Ni tú ni nadie. El único que lo sabía era Niall. Nunca pensé que tendría que decirte adiós tan pronto, justo cuando pensaba que podía ser feliz pero estaba claro que me equivocaba. Nunca olvidaré a Úrsula, me hizo tantas cosas malas… pero le tengo que agradecer que incendiara mi casa. Gracias a eso supe que tenía leucemia y que no podían hacer mucho por mí. Al contrario he estado viviendo mucho. Dos años y aún sigo aquí pero siento que llega a su fin.  Aquel día que te enfadaste conmigo y me llamaste porque nuestro sobrino, el pequeño Jack había tenido esa pesadilla presintiendo todo lo que me había pasado meses atrás, supe que era tiempo de dejarme de tonterías y pensar en mi. En mi felicidad. Contigo. Tu cara cuando me viste. Dios… fue lo más bonito de este mundo. No me hacías caso y no me dejabas hablar. Todas las noches de amor que pasamos durante todos estos años, Zayn. Te amo. No me cansaré de repetírtelo. Un amor platónico, de una fan hacía su ídolo que finalmente se convirtió en amor verdadero. Siento tanto que te tuvieras que esterar de esa manera pero sabía que no me dejarías tener a nuestra hija si te enterabas de mi enfermedad. Niall me apoyó siempre, durante todo este duro proceso. Que aunque fue duro me hizo más fuerte. Toda valía la pena porque te dejara lo más preciado de nuestro amor. Una hija. Nuestra hija. He llorado en silencio durante noches estas dos últimas semanas. El algún momento pensé que me llegarías a descubrir pero gracias a dios no fue así. Siento que nuestra pequeña ya quiere nacer y me hace tan feliz. No aguantaré mucho más. Estoy demasiado débil. Aún incluso escribiéndote está carta siento que las fuerzas se me van pero sé que tengo que aguantar unos días más. Hasta que ella decida salir a este mundo. Si algún día llegas a leer esta carta, quiero que por favor busques una buena madre para mi hija, que no la lastime y que siempre la protejas. Nunca olvides que tu hija es lo primero ahora. Lo más importante para ti. No quiero que me llores. No ¡por dios! Tienes que sonreír. Ya sabes… “Cierra los ojos y disfruta de la montaña rusa que es la vida” mi amor. Ahora te estoy viendo removerte entre las sábanas acurrucándote entre el edredón. Sé que hace frío pero no podría escribirte esta carta en otro momento. ¡Te pasas las 24 horas del día a mi lado! Eres lo más precioso de este mundo. Tu cara, tus manos, tus pestañas… eso es lo que más me gusta de ti. Esas pestañas tan extremadamente largas que enamoran con esos ojos color avellana. Me encanta. Por cómo te mueves buscándome, pronto abrirás los ojos y te darás cuenta de que no estoy. Así que es tiempo de decir “Adiós” Gracias por estos años. Gracias por ser tú. Por amarme y lo más importante, por darme a esta preciosa niña. Te amo Zayn Malik.

                                                                      Tuya siempre. More.”

Me acaricié el brazo donde tenía tatuado “More”. Me lo había hecho días después de la boda. Quería que ella también sintiera y supiera que era la persona que siempre amaría. Que si ella se había tatuado mi nombre, yo también lo quería hacer. Demostrarle mi amor. Que la amaba. Una mano acariciando mi cara, me sacó de esta carta tan profunda. Perrie. Allí estaba ella sonriéndome como siempre. Trasmitiéndome tranquilidad, protección, calma. Limpiando mis lágrimas.

-He llevado a la niña a la cama. ¿Quieres leérmela? – negué entregándosela. Después de unos minutos y unas cuantas lágrimas por su parte, me abrazó con fuerza. – Es preciosa. – me miró a los ojos. – Vamos a guardarla en nuestra habitación. Vamos a ponerla justo detrás de la foto que tienes con ella. – no me merecía. No merecía tenerla. ¿En serio iba a permitir que vivera con el recuerdo del amor de mi vida? No. Claro que no. ¡Basta! Ella merecía tenerme el cien por cien de mi ser. Centrado en ella porque ahora ella era mi presente y aunque siempre Morelia tendría en mi corazón un lugar muy especial, era tiempo de compartirlo y dejarlo un poco por debajo.

-No. Esta carta la vamos a guardar con las cosas que tenemos de ella, en la habitación de mi hija. Cuando ella crezca encontrará todo de su madre. Nosotros ahora somos una familia y no voy a permitir que vivas con el recuerdo de ella. – le sonreí limpiando unas lágrimas de sus mejillas. – Quiero que tengas claro que te adoro con todo mi corazón. Os adoro a las dos. – dije acariciando su tripa.

-¿Cómo sabes que es niña? – le sonreí mirando la carta. - ¿More? – dijo sorprendida. – Te amo, Zayn. Amo a nuestras hijas. Y amo que me hayas dejado formar parte de esta gran familia que sois.

-Seremos muy felices los cuatro. – le di un beso acostándome en la cama abrazándome a ella y apoyando mi cabeza entre sus pechos. – Gracias. – Y gracias a ti, More. Por darme los mejores años de mi vida, cariño. Nuestro tiempo se acabó y ahora llega un nuevo comienzo. Siempre te amaré.

Fin

sábado, 27 de julio de 2013

:)

Bueno he decidido escribiros esto para aclararos. Resulta ser que la parte 100 parte 1 no se había subido pero ya esta. Solo tenéis que leerlos por orden y ya porque he intentado subirlos en orden pero se eliminarían los otros y no es plan. Siento el desorden de los últimos capítulos.

Por último que espero que os haya gustado y MILLONES DE GRACIAS por haber leído la novela. Aunque no lo hayáis hecho del principio pues por leerla a mitad o por donde sea. Y si no leéis mi otra nove que la leáis :) You Are My Direction! Pronto subiré segunda temporada! Gracias por comentarme y por interesaros porque suba. GRACIAS OTRA VEZ!! besos guapas!! <3 <3

Capítulo 100 (parte 1)


              (Narra Zayn)
-¿En serio no piensas venir hoy?

-Zayn…

-No, Zayn nada. – La miraba a través de la pantalla de la tableta. – Llevo casi cuatro meses sin verte ¿y ahora me sales con esto? – dije enfadado. - Se suponía que vendrías hoy por la noche. Y yo como un tonto preparándote una cena romántica, con velitas rojas y vino.
-Lo siento, amor. – en otra situación le hubiera sonreído al escucharla llamarme “amor” pero ahora me era imposible, estaba realmente enfadado. – Pero es que…

-No. Déjalo. No quiero saberlo. La cena la guardaré en la nevera. Mañana cuando llegues, la calientas y te la comes. No viajes a Doncaster sin comer antes. Te estaré esperando allí.
-Zayn, joder. No te pongas así.

-No me pongo de ninguna manera. Me voy con los chicos, tengo que cuidar de Matt.
-Zayn, no me. – no escuché nada más. Finalicé la video llamada apagando la tableta.

Estaba tan cabreado. Llevaba meses esperando este día. No me había dejado ir a verla y ahora que le preparaba la cena para recibirla como se merecía me salía con esa tontería. Estaba cansado. Cogí mis llaves y me subí en mi coche. Diez minutos después aparqué delante de la casa de Louis.
-¡Malik! ¿Contento porque esta noche tendrás a tu novia entre tus piernas? – dijo guiñándome un ojo. Lo miré con indiferencia y me abrí paso a la sala.

-¡Hey campeón! – dije cogiéndolo en brazos. - ¿Listo para pasar la tarde con el tío Zayn? – asintió abrazándome. - ¿Y Baby Matt?
-En mi habitación durmiendo con mi madre y mi tía Nerea.

-¿Está haciendo la siesta? – se encogió de hombros, me reí. - ¿Por qué no subes y le dices a tu tía Nerea que me lo preparé y así nos vamos?
-¡Sí! – gritó subiendo las escaleras una vez que lo dejé en el suelo.

-¿Me vas a decir que te pasa? – me preguntó Louis sentándose a mi lado.

-No habrá noche con mi novia entre mis piernas. – me miró poniendo los ojos en blanco. – No viene hoy.

-¡¿Qué?! Pero si la boda es pasado mañana ¿cómo que no viene hoy?

-No lo sé, Louis. – dije tapándome la cara con las manos, dejándome caer en el respaldo del sofá. – Acabo de hablar con ella y eso es lo que me ha dicho.

-Mañana nos vamos por la tarde todos juntos. ¿Entonces ella no vendrá? – negué frustrado. – Bueno… ¿pero te ha explicado algo?

-No la he dejado. Le he colgado la llamada.

-Eres idiota.

-Gracias por lo que me toca. – dije con sarcasmo. – No quiero hablar del tema. Sube  a ver si los niños están listos.

-Vale. Ve poniendo las sillas por fa. Están en la entrada. – suspiré cogiendo las dos sillas, una más grande que la otra. Las coloqué en mi coche en la parte trasera. – ¡Ya estamos aquí! – me giré a verle y me hizo gracia. Cogí a Jack sentándolo en la silla más grande mientras que Louis colocaba a Matt en el otro lado del coche.

-Toma Zayn. – dijo Nere dándome un enorme bolso. – Gracias por el favor de verdad. Te imaginaras como está Andrea.

-¿Nerviosa? – asintió riéndose.

-Esta noche los recogeremos. ¿Sobre las diez?

-Ok. No os preocupéis. – dije mirando a Louis que se acababa de poner a lado de Nerea. – Os veo luego. – me monté y conduje hasta mi departamento nuevamente. – A ver Jack. Quédate aquí. – rodeé el coche y cogí a Matt, el pesado bolso colgaba de mi hombro y con mi otra mano llevaba a Jack. Como pude logré abrir la puerta y Jack pasó corriendo. Dejé aquel bolso en el sofá individual y me llevé a Matt a la cocina. - ¡Campeón! ¡Ven a la cocina! – en cuestión de segundos apareció con unos juguetes en la mano. Me reí cuando lo vi. Se lo habíamos regalado Niall y yo hacía cuatro meses, cuando pensé que perdería  a mi novia y gracias a dios no fue así. ¿Qué te parece? – dije sentándolo en un taburete mientras buscaba un zumo en la nevera y unas galletas para dárselas. Me senté a su lado con Matt. - ¿Qué os parece si después de dormir un rato vamos al parque y os compro un helado? - usé un tono de emoción.

-Tío… Matt solo puede comer leche… - me dijo inocente. Solté una carcajada y el pequeño Styles mostro su hoyuelo. – Pero podemos ir… y me das su helado a mí. Estoy seguro de que no se enfadara. – Le revolví los rizos levantando a por el bolso de Jack.

-Está bien. – entré en la cocina otra vez, saqué el biberón de Matt y se lo di. – Espero que tus padres no se enteren de esto ¿eh? – el negó asustado.

-Sera nuestro secreto, tío Zayn. – levantó su pequeña manita para que la chocáramos. Estuvimos unos minutos más mientras se terminaba el zumo y los llevé a la habitación que tenían solo para ellos dos en mi casa. Puse a Matt en la cuna después de haberle cambiado el pañal y haberle puesto un body limpio. Me acosté a lado de Jack y empezamos hablar de los tantos secretos que teníamos guardados. Lo consentía mucho y si algún día Louis se llegaba a enterar podría olvidarme de verlo crecer. Sin darme cuenta se había quedado dormido. Me levanté cubriendo su cuerpo con una fina sábana y caminé hasta mi habitación dejando  ambas puertas abiertas por si alguno de los dos se despertaba. Me senté en el pequeño sofá que daba la vista a la calle. Me quedé un rato observando los coches pasar y algunos niños jugar en el pequeño parque que había justo delante. En algún momento escuché pasos venir a mi habitación. Allí apareció Jack llorando mientras estiraba sus brazos para que lo cogiera. Sin pensármelo dos veces, me levanté del sofá y lo acurruqué en mi pecho. Dejé que se tranquilizara mientras me limitaba a caminar de un lado a otro de la habitación acariciando sus rizos. – He tenido una pesadilla. – habló de repente. – Había fuego y tía More estaba dentro y yo la veía desde otra habitación y no podía hacer nada. – sollozó con la respiración entre cortada.

-Shh. – me senté en el mismo sofá de antes con él en mi regazo. – No lo recuerdes. No ha pasado nada. Solo ha sido una pesadilla. – hizo caso  omiso y siguió hablando.

-El tío Niall también estaba y mi papá también. Intentaron apagarlo pero fue inútil y cada vez se la veía menos por el humo y las llamas. Fue tan real…- sus ojos se volvieron a cristalizar.

-Venga, Jack… ya pasó cariño. – le di un beso en la frente peinando sus rizos para atrás. – Tu tía está bien. He hablado esta mañana con ella. – me miró con tristeza. – Pero si te quedas más tranquilo… la podemos llamar ahora. – asintió ahora más calmado. Miré la hora y eran las cuatro, así que allí serian las tres. Busqué en mis últimas llamadas y fue la primera, le di a llamar. Uno, dos tres pitidos al otro lado pero nada. Jack me miraba ansioso, le sonreí y volví a intentarlo. Y entonces escuché su voz. Menos mal.

              …………………. Llamada Telefónica ………………..

-¿Zayn? ¿Pasa algo? – se escuchaba nerviosa y había mucho ruido. No pude evitar pensar que estaba en un hospital o algo parecido.

-¿Estás bien? ¿Dónde estás? ¿Por qué hay tanto ruido? – soltó una carcajada que me tranquilizó muchísimo e inconscientemente sonreí mirando a Jack Marcos. – Está bien, campeón. – dije apartando un poco el teléfono.

-¿Está Jack contigo?

-Sí pero ahora contéstame.

-Dios, Zayn. ¿No se suponía que estabas enfadado conmigo? – me reprochó.

-Yo en ningún momento te dije eso. Y contéstame a lo que te he preguntado.

-Estoy bien. Haciendo compras con una amiga del colegio. En un centro comercial. – respondió en orden a mis preguntas pero sonó seca. - ¿Por qué? ¿Pensaste que me iba a morir sin despedirme de ti?

-No digas eso ni en broma. – suspiró con fuerza. - Jack ha tenido una pesadilla y has sido tú la protagonista. Te lo paso para que vea que estás bien. – le di el teléfono  pero lo mejor sería ponerlo en altavoz.

-¿Tía More? – preguntó dudoso.

-¡Mi pequeñín! ¿Cómo estás, corazón? ¿Qué es eso de que has tenido una pesadilla? – Jack se rió satisfecho.

-Está bien, tío. – me dijo entre risas. Después se volvió a centrar en ella. – No sé porque he soñado que estabas en un inc. – le tapé la boca con la mano. Aparté el teléfono lo más lejos posible.

-Creo que lo mejor será que se lo cuentes en persona, así no se preocupa.

-¿Jack? Has soñado que yo qué.

-Mejor te lo cuento cuando estés aquí conmigo. ¿Cuándo vienes? – preguntó jugando con sus manos mientras yo sujetaba el teléfono. - ¿Hoy?

-Mañana estoy allí sin falta pero me ha dicho tu mami que os vais por la tarde a Doncaster así que te veré el Sábado por la mañana.

-Jo. – hizo puchero y me reí.

-Ya has comprobado que está bien. Ahora ve a lavarte la cara que nos vamos a por dos super helados. – se bajó de mis piernas pero no se movió. – ¿Quieres despedirte de ella? – asintió riéndose.

-¡Tía! Mi tío me va a comprar dos helado solo para mí y yo me voy a comer el de Matt ¿a que no soy malo por hacer eso? – ella soltó una carcajada. – Es un secreto. – susurró.

-Yo te lo guardo. Cuídate cielo. – él le digo “adiós” con la mano como si lo pudiera ver y salió corriendo de mi habitación. Me levanté y caminé a la habitación donde estaba Matt mientras quitaba el altavoz. – Zayn… - suspiré pero no le respondí. – Se que estás enfadado pero yo también tendría que estarlo antes me has colgado. No has dejado ni que me explique.

-No quiero recordar lo de esta mañana. Me pongo de los nervios de solo pensarlo. Ahora que sé que estás bien te veo el sábado.

-¿No me vas a llamar para darme los buenos días como siempre? – negué rotundamente después me di cuenta de lo tontería que estaba haciendo.

-No lo creo. Estaré con los chicos y por una cosa o por otra siempre acabamos con los niños y cuando nos queremos dar cuenta ya suele ser de noche…

-¿Eso que tiene que ver? – me dijo indiferente.

-Que seguramente hoy me quedaré hasta tarde y mañana cuando me despierte será para hacer la maleta y subir al autobús con destino a Doncaster. – me excusé.

-Vale. Como quieras. Te veo el sábado. – no me dio tiempo a decirle Te veo allí porque había colgado.

               ……………….. Fin de llamada ………………….

Suspiré frustrado y cogí a Matt para volver a darle su biberón y cambiarlo de ropa para salir al parque. Pasamos lo que quedaba de tarde jugando entre risas y más risas, Jack fue el que más disfrutó y agradecí que no me reconocieran porque pude pasar una tarde como una cuando no era famoso. Como le prometí al pequeño Tomlinson le compre dos helados solo para él y yo opté por pedir un granizado. Hacia un tiempo realmente bueno y por ello calor. Una vez en casa lo primero que hicimos fue tirarnos en el sofá, obviamente Matt conmigo y con mucho cuidado. Después de descansar unos minutos, un baño les vendría bien. Cuando ya estaban duchados, cambiados y sentados viendo “Dora la exploradora” en el sofá más grande, caminé a la cocina. Metí pizza en el horno y saqué la tarta de chocolate que tanto le gustaba a Jack, corté dos trozos y los dejé en la encimera. Bajé un poco el horno antes de caminar al salón a sentarme con los niños a esperar. No estuve más de cinco minutos cuando la puerta sonó. Miré el gran reloj que tenía en el salón y Nerea no podía ser. Eran a penas las ocho y media. Tampoco esperaba visita así que sin más rodeos abrí la puerta. Abrí los ojos cuando la vi.

-¿No me piensas saludar?

-Pero tú…

-¡Tía! – gritó Jack sacándome de mi estado de sorpresa. – Nos dijiste que te veríamos el sábado. ¡Eres una mentirosa! – ella lo cogió en brazos besando su mejilla.

-¡No me llames así pequeñajo! – dijo dejándolo en el suelo mientras se ponía a su altura. – Quería daros una sorpresa. – Jack pasó sus pequeños brazos por su cuello y la abrazó. – Te he traído algo. – sacó de su bolso dos tabletas de chocolate, las que tanto le gustaban a Jack.

-¡Gracias! – volvió a abrazarla y después me miró. - ¿Me las puedo comer?

-Después de la cena ¿vale? – asintió dándomelas y volvió a la sala. Ella se giró sobre sus talones y cerró la puerta pasando a mi lado. - ¿Esto es una broma? – dije cuando la vi caminando hacia la cocina.

-No. ¿Puedes dejar de ser tan idiota y venir a besarme, Zayn? Alégrate porque esté aquí y ya.

-Pero me dijiste que. – sus labios se movieron con lentitud sobre los míos. La abracé por la cintura respirando su aroma. Se separó para besar mi cuello y después mi hombro. Le di un beso en la cabeza peinando suavemente su precioso pelo. Se lo había cortado a capas largas y ahora tenía pequeños pelos escapándose por su cara. - ¿Por qué no me dijiste que vendrías hoy? – se encogió de hombros aún abrazada a mí. - ¿Era necesario mentirme y hacer que me enfadara? – no me miraba. Cogí su cara entre mis manos y la obligué a que me mirara. - ¿Por qué lloras?

-Te he echado tanto de menos mi amor. No te imaginas cuanto.

-Ha sido algo mutuo, cariño. Pero no tienes porque llorar, ya estás aquí y estamos juntos. – dije besándola tiernamente. – Vamos a disfrutar de estos días antes de que te vuelvas a separar de mí.

-Zayn, me voy a quedar.

-Sí, ya sé que me has dicho que te quedaras cuando estés segura y no te culpo. Te esperare.

-Zayn, me voy a quedar. – volvió a repetir.

-Que sí que lo sé. Claro que te quedaras estos días conmigo.

-No, Zayn. Escúchame. – dijo subiendo sus manos a mi nuca acariciando mi pelo. – Que me voy a quedar a vivir contigo. – abrí mis ojos sin creerme las palabras que acababa de decir. Había esperado tanto tiempo escucharlas y ahora que por fin las escuchaba no sabía qué hacer, ni que decir. – Seremos una pareja como debió de haber sido desde hace años.

-Yo… - estaba emocionado, mis ojos amenazaban con llenarse de lágrimas. – Yo ¡Dios! Yo soy tan feliz mi amor. No, no sé qué decir. – le di un pequeño beso en los labios y luego en la nariz.

-Solo dime que me amas y que nunca me dejarás. Que me harás feliz y que nunca me decepcionarás.

-Te amo. Nunca te decepcionaré. Te haré feliz cariño. Siempre. – me sonrió limpiando pequeñas lágrimas de mis ojos. Y fue entonces cuando vi aquellos tatuajes en sus manos. En la izquierda se había tatuado un “Zayn” y en la derecha un “You Stole My Heart” cogí sus muñecas y las besé sorprendido. Me encantaba, se limitó a reírse. – Te lo prometo, mi vida. – me incliné para besarla y rocé nuestros labios. – Soy tuyo. Siempre seré tuyo y de nadie más. – y está ves sí que la besé. Un beso de amor verdadero que se intensificó cuando posé mis manos en mi cintura y la acerqué sin dejar ni un mínimo espacio entre nosotros. Un beso que fue interrumpido por el llorar de un bebé y ese sin lugar a duda era Matt. Jack apareció en la cocina mirando como ella se giraba para mirarlo y yo apoyaba mi mentón en su hombro derecho, le di un pequeño beso en el hombro y le sonreí al pequeño Tomlinson.

-Tengo hambre y Matt también. – Me apresuré a mirar el horno para ver si la pizza aún sobrevivía y con suerte se podía comer. Pude sacarla justo cuando estaba en su punto. - ¿Dónde vamos a comer?

-En la sala. Ahora cenamos. – dije sonriendo. Él miró la encimera donde estaba la tarta y las tabletas de chocolate. – Eso es para después. – se rió desapareciendo por el pasillo. Matt aún lloraba pero no podía hacer todo. - ¿Puedes?

-¿Está en la sala? – asentí. Me lanzó un beso y salió emocionada. Ella aún no lo conocía y estaba seguro de que le había muchísima ilusión verlo.

 
              (Narra Liam)

-Tío, dos horas y dejarás de ser un novio para convertirte en un hombre casado.

-¿Estás nervioso? – me interrumpió Niall.

-Más que eso. No lo veis que está tan tenso que no me deja ponerle la corbata. – dijo riéndose Harry.

-Callaos ya. Dejadme en paz por dios. Voy a explotar. – paseaba de un lado a otro de la habitación mordiéndose las uñas y desabrochándose los botones de la camisa. – ¡Esto me aprieta!

-Tranquilízate, hermano. – le di unos golpecitos en la espalda. – Voy a ver cómo está Zayn con el catering.

-Mira a ver si ya está la familia de Andrea en el jardín.

-Louis. Llegaron ayer por la noche, los saludaste a todos ¿Qué quieres que compruebe ahora?

-Solo mira si están los invitados, la música. No sé algo. – dijo levantando demasiado la voz. Bufé y salí de la habitación. Entendía que estuviera nervioso pero que pesado ¡por dios! Bueno en realidad no lo entendía del todo. Nunca me había casado pero supongo que de eso se trataba los minutos previos a ser un hombre casado. Bajé la gran escalera decorada por rosas blancas y pasé por la sala para salir al enorme jardín. Había mesas redondas con ocho sillas en ellas, por lo tanto, para ocho personas. 20 mesas justas. Caminé unos metros más y llegué a una mesa rectangular colocada en forma horizontal, cubiertas por un mantel rosa palo y tres líneas blancas en los bordes. Encima de todas las mesas no podía faltar un jarrón con flores y un cartelito con el nombre de las personas y un “Bienvenidos a  nuestra boda”. En la mesa rectangular vi a Zayn hablando con los camareros para que empezaran a organizar los aperitivos y distintas fuentes con bebidas alcohólicas. El sitio que habían elegido era como un castillo medieval. Era perfecto para bodas, según me había mencionado Michelle.

-En medio, la tarta. Que no se os olvide. – escuché cuando me aproximaba a él. – Está quedando bien ¿no?

-Lo tienes todo controlado. – dije riéndome. – No me imaginé que dibujando podrías llegar a organizar  tan bien este sitio. – miré dónde se encontraba el altar. Un largo pasillo se dejaba ver entre las sillas blancas donde se sentarían los invitados. Este empezaba cuando salías al jardín por la puerta trasera y terminaba en un arco nupcial. Aproximadamente unos 12 metros. Todo esto decorado con distintos tipos de flores blancas. – Lo que más me gusta sin duda es el altar, tío. Me encanta.  

-¡Menos mal que me lo has dicho! – buscaba con la mirada algo o a alguien. – ¡Angelina! – la señora de unos 40 años muy bien llevados se giró sobresaltada. - ¡Que no se te olvide que tienen que colocar dos antorchas antes de llegar al altar y a su lado lirios blancos! – ella sonrió asintiendo y perdiéndose entre las distintas personas terminando de organizarlo todo. –Yo creo que con esto he acabado. – me dijo sonriendo. – Estás muy guapo Payne.
-Gracias. No puedo decir lo mismo de ti, Z. – el aún no se había puesto el traje.

-Que gracioso… ¿Qué tal está el novio? – le detallé lo nervioso que estaba Louis mientras íbamos a una habitación para que se cambiara. Sin darnos cuenta el tiempo había pasado demasiado deprisa para el gusto de Zayn que le faltaba arreglarse el pelo y estábamos a diez minutos para que la boda empezara. Miré por la ventana y los invitados ya estaban sentados en sus sillas. La familia Styles junto a la familia Malik, a su lado mi familia. En el otro pasillo se encontraba la familia Tomlinson y la familia de Andrea. Y detrás de está la familia Horan con el pequeño Theo, en brazos de Denise. Las demás sillas las ocupaban amigos y los demás familiares de la novia y el novio. Louis ya se encontraba en el altar hablando con Harry y Niall. Las mesas estaban vacías y los camareros aprovechaban para revisar los arreglos florares. Tenían tiempo hasta que la boda terminara. - ¿Cuánto me queda?

-Cinco minutos. ¡Corre! – después de un “ya estoy, vamos que llegamos tarde” bajamos con los chicos. La entrada nupcial empezó a sonar. Y nosotros nos sentamos en las sillas que nos habían reservado en primera fila dejando una de por medio para nuestras novias. Louis esta vez se quedo solo acompañado del cura. Segundos después salió Jack con un traje y en sus manos unas cajas pequeñas blancas. Los anillos. Detrás de él estaba Lottie y Waliyha con rosas. Iban vestidas iguales, me dio tanta ternura verlas. Nerea y mi novia las seguían con más rosas. Y allí estaba la novia con un precioso vestido blanco, un velo tapando parte de su cara y un ramo de flores en su mano y acompañada de su padre que sonreía con lágrimas en los ojos. Para terminar More y Pame llevando una larguísima cola que dejaron caer cuando Andre empezó a caminar hacia su novio. Cuando llegó al altar su padre le dijo unas palabras y Louis sonrió. Las chicas se sentaron con sus parejas y Michelle me sonrió mientras entrelazábamos nuestras manos.

-Me encantan las bodas. – susurró dándome un beso en los labios.
-No hagáis esto, aquí. – me dio un golpe en el hombro Zayn. – Es una boda, joder. - More le robó un beso y nos reímos. La boda acababa de empezar.


Uno más y se acaba :/

Capítulo 100 (parte 2)


              (Narra More)
-Andrea ha sido precioso el momento de los anillos y del “sí, quiero” – dije abrazándola. - ¡Felicidades chicos! – está vez me tocaba Louis.
-Louis… Quien lo iba a decir, tío. – le dijo Zayn. – Muchas felicidades en serio. A los dos. – les dio un abrazo a cada uno. – Nosotros nos vamos a nuestra mesa.

-Divertíos. – dijeron riendo.
-Por cierto. – me giré antes de seguir caminando. - ¡Amo el vestido! – Andre se rió mientras cogía a Jack en brazos.

-Chicos. Tenéis que probar este canapé ¡está buenísimo! – Horan al poder. Nos sentamos en nuestras sillas. A lado tenía a Nerea que a su lado estaba Harry, Matt se había ido con Anne a su mesa. Niall, Pame. A su lado Mitchie, Liam y Zayn y yo. – Toma, te he guardado uno. – lo cogí sonriendo.
-Nunca me imaginé esto. – habló Pame. – Pensé que finalmente Bryan iba a ser el hombre de mi vida y mírame ahora. Niall Horan es mi novio. – le acarició la cara. – Me alegro tanto de que seas tú. – un tierno beso. Nosotros nos miramos sonriendo. – Y espero que sea así por mucho tiempo.

-Claro que si mi amor. Fui un tonto pero no me arrepiento de haber salido con Jessy, era una buena chica y la quise. Pero siempre habías sido tú.  Tuviste que pasar por Bryan para que me diera cuenta. – se acercó a sus labios. – Te quiero mucho lady Horan.
-Yo también cielo. – respondió. Ahora nos miró a los demás. – Siguiente pareja.

-¡Yo! – gritó Michelle. – Yo no soy de hacer y mucho menos decir estas cosas en público pero la ocasión lo requiere. – nos miró riéndose.
-El mojito le ha hecho efecto. – dijo Harry riéndose.

-¡Cállate y déjame! – se sonrojó colocándose unos mechones de cabello que se le escapaban por la cara. – La verdad es que si no fuera por la tierna Lady Malik no estuviéramos viviendo este sueño.
-Está delirando, quitadle el mojito. – la interrumpió otra vez Hazza. Ella puso los ojos en blanco y siguió hablando.

-Si no se hubiera desmayado y Zayn no se hubiera preocupado por ella… – Zayn y yo nos miramos y me abrazó por la cintura pegándome más a él. – No os habríamos conocido, no estaríamos aquí, no tendría a los dos sobrinos más preciosos del mundo y – miró a Liam. – Y no sería la mujer más feliz del universo. Te amo tanto Liam Payne. Tanto que no me cansaré nunca de repetírtelo. – Los labios de Liam presionaron los ella callándola, enredó sus dedos en el pelo de él profundizando aquel apasionado beso.
-No tengo palabras para todo lo que hemos vivido. – dijo Liam mirándonos. – Os aseguro que habéis cambiado nuestra vida. – las chicas y yo nos miramos. Nunca dejaría de ser nuestro ídolo, tan tierno como siempre. – Gracias chicas. – dijo sinceramente.

-Vamos a llorar así que dejémonos de decirnos esas cosas. – dijo Nerea. Miré a Zayn que era el siguiente. Abrió la boca para empezar hablar pero Harry se le adelantó. Suspiró por lo bajo y entrelazó nuestras manos, le sonreí acariciando con mi otra mano su pierna. Le conocía demasiado para saber que estaba pensando en que decirnos y aún no estaba preparado.

-Bueno… Lo mío va a ser muy rápido. – dijo bebiendo de su copa. – Básicamente  es agradeceros que hayáis aparecido en nuestra vida. Que nos hayáis tratado tan bien ese año que estuvimos en Madrid. – nos miraba a todos pero la dejó en una sola persona. Nerea. Está sonreía de oreja a oreja. – Gracias por hacerme el otro más feliz al darme dos hijos. Sé que bueno… uno aunque no esté físicamente aquí, nos acompaña siempre y cuida de su hermanito Matt. Gracias por darme a Matt y por quererme. Por demostrarme día a día que me he convertido en un hombre. Que ese Harry Styles coqueto solo sale a la luz tratándose de ti y lo más importante porque me dejaste ser parte de tu vida. – llorar. Eso es lo yo hacía en ese momento. Todo lo que había dicho Harry había sido precioso. Tan verdadero. Tan especial. Tan Harry. Zayn apretó nuestras manos. El rizos cogió su mano izquierda y la besó. Disimuladamente metió su otra mano dentro del traje. – Y por todo esto creo que es el momento de que demos un paso más y que… ¿Quieres casarte conmigo? – dijo sacando un precioso anillo para colocárselo. Nerea por su parte no dijo nada pero la emoción en su cara era un “claro, sí quiero” – Delante de todos. ¿Hace falta que te lo repita?
-Harry, creo que está…

-Sí. Sí, sí, sí. Un enorme sí. Por supuesto que quiero amor mío. Quiero ser tu esposa. – se abalanzó sobre él, cayendo los dos al suelo y llevándose a Niall por delante. El rubio lo único que hizo fue reírse y volverse a sentar. Un romántico beso envolvió a los futuros novios. Ella encima de él, con el vestido medio subido y mostrando sus braguitas de encaje. Zayn abrió los ojos y los cerró segundos después.  Me reí y me agaché para bajárselo. Obviamente ni lo noto.
-¡Hey! ¡Tomlinson os viene hacer una visita! – gritó sobresaltándonos a todos y cuando digo todos es todos. Nerea y Harry como pudieron se volvieron a sentar. Louis que llegaba de la mano con su mujer, cogió prestadas dos sillas y las acercó a nosotros. - ¿Qué hacíais en el suelo? Porno aquí no. Que hay niños delante ¿eh?

-Felicita a los nuevos novios. – dijo Nialler sonriendo.
-Harry le acaba de pedir matrimonio. – aclaró Liam.

-Ahora solo nos quedamos los tres. – finalizó Zayn. Le di un pequeño golpe y se limitó a reír. – De momento Mor… - alargó haciéndome reír.
-¡¿En serio?! – Andrea derrochaba felicidad. - ¡Felicidades! Yo te ayudó con la boda esta vez.

-Ayúdala sí, pero dejad que acabe de hablar Nere. – dijo Michelle. Ellos se miraron confusos y se limitaron escuchar.
-Es que no tengo palabras. Lo que me acaba de decir ha sido tan de sopetón que no sé qué decir. – respondió. – Que te amo y que quiero despertarme a tu lado cada mañana y hacerte el hombre más feliz de este mundo. – le dio un beso. – Claro… más de lo que ya lo eres. – soltamos una carcajada.

-¿Queréis decir algo antes de que empiece yo? – les preguntó Zayn a los novios.
-Gracias y miles de millones de gracias. Os quiero a todos. Somos una gran familia. – dijo Louis.

-Nunca nos arrepentiremos de lo que hemos vivido. De nada. Siempre recordaremos las cosas buenas y malas. Todas porque nos han hecho crecer como personas. – Andrea nos miraba a todas. – Y que vosotros chicos, sois lo mejor de este mundo. Y tú Louis Tomlinson. Te amo esposo mío. Con todo mi corazón.
-Típico de una pareja recién casada… - dejó caer Pame. – Tu turno Zayn. Me miró y después volvió la vista a cada uno de los presentes en aquella mesa.

-Lo mío, bueno yo es que, para estas cosas me pongo muy nervioso. No sé por dónde empezar pero. – se pasó una mano por el pelo, desabrochó los tres primeros botones de su camisa. Aún seguía con su mano entrelazada con la mía. Estaba sudada por los nervios que tenía pero no me importaba quería que supiera que estaba con él. – Creo que por el principio. Las cosas fueron muy raras desde el primer momento en que os conocimos. Para todos. – dijo decidido. – Estoy seguro que estos cuatro también sintieron una conexión cuando os vimos en Barajas. Recuerdo perfectamente que le dije a Liam justo antes de salir que me sentía extraño y aunque había mucha gente vuestro grupo fue el que más me llamó la atención. Los gritos de Nerea se escuchaban desde antes de salir. – nos reímos recordando aquel momento. – Sin embargo hasta  que finalmente no salimos y pasamos por vuestro lado no comprobé que erais un grupo realmente especial. Unidas. Sin conoceros percibí que daríais la vida por cada una.
-Sí, bueno. Él siempre ha sido muy de percibir las cosas. – interrumpió Louis riéndose. Pequeñas risas salieron de nuestras bocas.

-Sentí la necesidad de hablar con alguna de vosotras y decirle a Zac que os llamara para que pudiéramos hablar con calma en algún otro lugar. – un apretón en mi manó me hizo soltar un grito ahogado casi inaudible. Aunque Nerea lo sintió y me sonrió al ver nuestras manos entrelazadas. Me miró fijamente. – Fue entonces cuando te vi a ti, cariño. No fueron más de tres segundos los que nuestras miradas se conectaron y te perdí de vista, un segundo más tarde te vi en el suelo. Y me preocupé mucho. Pero me sentí contento porque fue perfecto para que vinierais con nosotros. Y por casualidades de la vida, resultó ser que tenías una casa a justo al lado de la nuestra. Eso sí que nos pillo de sorpresa a todos. – dijo mirando a sus amigos mientras estos asentían sonriendo. Volvió su mirada a mí. – Sé que pasamos por muchas cosas, muchos líos para que finalmente nos diéramos cuenta de que nos queríamos pero después de casi cinco años aquí seguimos juntos. A solo dos meses de que todos cumplamos cinco años de conocer a estas increíbles chicas. – soltó mi mano y empezó a jugar con ellas. – Nunca olvidaré aquella vez que te traté tan mal porque estaba celoso de Josh. Siempre me voy a culpar de lo gilipollas que fui.
-Lo fuiste. – dije riendo.

-Sí lo sé. Lo siento tanto. Siento mis cambios de humor y mis celos durante estos años. Pero, mira. – dijo cogiéndome de las manos. En este momento habíamos olvidado que había ocho personas más pendientes de nosotros. – Gracias a esas tonterías, seguimos juntos. Nos hemos dado cuenta de cuánto nos amamos y siempre buscamos una salida para volver a estar como siempre. – me acarició la cara besando mi frente. – Yo lo único que quiero decir es que me perdones por esas cosas y que nunca dejes de quererme. Por favor. – susurró sobre mis labios. – Te amo. – nuestros labios moviéndose con lentitud, tranquilidad. Amor. – se separó sonriendo.
-Amo Zore ¡joder! Sois tan caquis que muero de amor. – dijo Michelle con lágrimas en los ojos.

-Me declaro presidenta del club de fans de Zore ¡He Dicho! – gritó Nerea. Nos reímos de las tonterías que estaban diciendo. - ¡Team Zore! ¡Para pertenecer tenéis que apuntaros en la entrada!

-¡Para Nerea! – dije bajando sus manos que estaban llamando la atención.

-Yo ya pertenezco al Team Zore. – le respondió Waliyha que estaba a un par de mesas de nosotros. - También del team Nerry ¿eh? - Nere le gritó un “Esa es mi Wali”. Sin duda era mi turno. No tenía ni idea de lo que iba a decir.
-Bueno… me toca. Una chica como yo no vais a encontrar. Con un nombre más raro que el mío, imposible y que signifique en español “Más” tampoco. – dije riéndome de mi tontería.

-¡Oh! Ahora que lo dices More. – habló Nerea. – ¿Recuerdas aquella vez del concierto de los chicos en Madrid cuando una supuesta amiga de Harry nos dijo que le conocía? – asentí riéndome. - ¿Recuerdas cuando tuvimos que decir nuestros nombres y me miraste diciendo: “No podrá ni pronunciarlo, Nere” y le dije: Se llama “More” tal cual suena “More”. – solté una carcajada recordando aquel momento tan Nore, menudo sismance teníamos.

-Fue buenísimo. Lo nerviosa que me puse porque se riera de mi, fue impresionante. – los chicos rieron. – Que sé que soy pesada, mal hablada, mal pensada, me rió super fuerte, soy cabezota, irritante, que tengo mucho carácter y todas las demás cosas que conocéis de mi y que ni yo mismo conozco pero... no os imagináis ni por un momento todo el amor que siento por vosotros. Mis chicas, mis mejores amigas y vosotros chicos. – dije mirándolos. – Vosotros siempre seréis mis ídolos. Nunca dejaré de ser directioner y emocionarme por escuchar vuestras nuevas canciones. De veros en directo. Nunca me acostumbraré a esta vida. Habéis cambiado mi vida y personalmente nunca me imaginé una cosa como está. Os quiero mucho a los cinco. Amo lo idiota que llegas a ser a veces Louis, eres tan autentico. Te tomas la vida con alegría, pero si te tienes que poner serio lo haces sé que siempre estás ahí para lo que te necesitemos. En realidad todos lo estáis. – miré a las chicas y asintieron moviendo la cabeza efusivamente. – Harry, dios… contigo no sé qué decir cada día me sorprendes más, rizos. Te quiero. – me mostró su precioso hoyuelo y me lanzó un beso haciéndonos reír. - Niall, mi rubio. Eres tan especial. Hemos vivido tantas cosas que en un primer momento me llegaste a confundir. Perdona por bueno… haber preocupado a tu familia con lo del accidente.

-No seas, tonta y dame un abrazo. – dijo levantándose para que lo abrazara. – Te quiero mucho, mi mejor amiga. Sonreí mientras me volvía a sentar y el hacía lo mismo.
-Liam. Siempre tan tierno. Siempre tan tú. Tan compresivo, tan brillante. Estos últimos años nos hemos conocido mucho más y tengo claro que eres mi hermano mayor. Te quiero Payno. – le sonreí y él estiró su mano para apretar la mía. Ahora sí que había llegado a Zayn. Le miré con los ojos brillosos. – Y tú, Zayn Malik. Te amo tanto que daría mi vida por ti. Eres lo mejor que me ha pasado y espero que sigamos siendo nosotros y que no nos ocultemos nada, que seamos tan sinceros como hemos sido hasta ahora. Eres mi Bradford bad boy, cariño. – me incliné besándolo unos segundos. – Siempre te amaré. Siempre. – confesé decidida. Todo me miraron confundidos pero solo una persona sabía lo sincera que había sido con mis palabras. Niall negó enfadado. – Siempre os querré a todos. Pero tú eres mi amor, Zayn.


Bueno el siguiente es el epílogo. La novela se acaba. Y solo quiero decir que muchas gracias a las que leísteis la novela desde el principio. Sin duda siento que he mejorado MUCHISIMO jajajajaja y pensar que la empecé por las insistencias de mis amigas pero he disfrutado mucho escribiéndola y después de casi dos años, se termina. Gracias por comentármela ya sea por DM y twitter y a las que me habéis dejado vuestra opinión por aquí mucho más que gracias. Sé que hay lectoras fantasmas pero me da igual. Con ver las visitas de cada día me vale. Me hace feliz. Y bueno espero que os guste el final. MUCHAS GRACIAS. :) xx

viernes, 26 de julio de 2013

Capítulo 99


              (Narra More)

-Te juro que todo lo que te he dicho es la verdad. – concluyó. No sabía si creerle o no pero eran muchos años de relación como para dudar a estas alturas de él. – Te lo juro por nuestro amor.
-¿Y ahora yo que tengo que hacer? – dije levantándome de la cama. Caminé varios segundos por la habitación, recogí mi cabello en un moño. - ¿Por qué me quiere hacer tanto daño?

-Te juro que no he hecho nada con ella. Yo solo te amo a ti. ¿Puedes creerme? – me abrazó por la espalda mirando nuestro reflejo en el espejo. – Eres lo más importante para mí. Créeme por favor. – Su mirada… lo que decía era totalmente en serio. Me amaba tanto como yo a él. Lo que teníamos era especial, no se podía romper por una loca desquiciada que solo quería quitármelo. Sí estaba buscando que terminara con él para dejarle el camino libre se había equivocado de persona. Se iba a enterar de quien era Morelia. No me conocía enfada y mucho menos si se trataba de la persona a la que amaba. “Prepárate, Úrsula. Zayn es mío y de nadie más” – Por favor, mi amor. – me giré lentamente hasta quedar cara a cara. Se aferró más a mí. – Te amo. No puedes dudar de mi amor ahora. Ahora no, por dios. Pégame si quieres, grítame pero no me digas que me vas a dejar. No me hagas est… - lo callé posando mis labios en los suyos calientes. Tardó unos segundos en corresponderme el beso pero finalmente lo hizo. Rodeé mis brazos en su cuello y subí mis manos hasta su pelo. Amaba poder despenarlo y acariciarlo, amaba que le encantara que solo yo lo hiciera y amaba que solo me hubiera dejado solo a mí tratándose de su “perfecto pelo”. Ninguna mujer más. Solo yo. Su respiración se empezaba a agitar. Le acerqué más para profundizar el beso, sentía nuestros corazones latir con fuerza. Dimos unos cuantos pasos hasta llegar a mi cama y caímos en ella separándonos ligeramente, quedando yo encima de él.
-Te creo. Eres mío, Zayn. De nadie más. – susurré besando su cuello. Mis manos acariciaron su cara con delicadeza, con lentitud. – Dime que solo eres mío. – le miré a los ojos, su mirada me penetraba sin tocarme, era tan profunda que me hizo estremecer. – Dímelo.

-Soy tuyo. – rozó nuestros labios. – Soy tuyo y de nadie más. – me incliné para besarlo pero me interrumpió. - ¿Me amas? – ni siquiera le respondí. En lugar de eso, cogí su cara con mis manos y lo besé, con desesperación, mordí su labio inferior separándoselo para poder meter mi lengua en su boca, le deseaba tanto. Como era de esperarse me respondió de la misma manera, devoró mi boca como si nunca la hubiera tenido, nuestras lenguas recorrían nuestras bocas luchando para ver quien ganaba. Enredé mis dedos en su pelo y tiré un poco de él haciéndolo gemir en mi boca. Me senté en su cadera y él como pudo se sentó también. Rodeo con uno de sus brazos mi cintura mientras que la otra subía y bajaba por mi espalda. La falta de oxigeno se hizo presente y nos separamos apoyando nuestras frente la una en la otra. – Necesito escucharlo.
-Te amo, Zayn. – dije finalmente, sonrió metiendo su mano en mi camiseta, separándola de mi cuerpo. - ¿Recuerdas la primera vez que hicimos el amor? – pregunté. Conectamos nuestras miradas y sonreímos. Su mano ahora acariciaba mi tripa y subía por mis costillas. Yo no quería ser menos y también quería darle placer. Dejé a un lado el romanticismo y tiré de su camiseta para sacársela, él subió sus brazos facilitándome el trabajo. Una vez fuera camiseta, tenía delante un perfecto torso tonificado, mi dedo indicé dibujaba círculos por él. Y sobre todo lo que más me ponía era esa línea de pelos que desaparecía al llegar al bóxer. Gemí cuando sentí su mano en mi pecho y la otra bajando por mis muslos aún cubiertos con el pijama. – Dios… ¿lo recuerdas? – dije cuando apretó un poco mis muslos. Asintió subiendo mi camiseta, en un rápido movimiento, la camiseta acabó en algún lado de la habitación. Sentí mis pezones duros cuando me apretó contra su torso, un suspiró pesado salió de su boca. - ¿Te gustó? – pregunté mientras besaba mi cuello y bajaba por mis pechos. No me contestaba y me ponía nerviosa que no lo hiciera, no quería que me viera como un juguete sexual. Hombre, sabía que estaba excitado por el gran bulto que sentía entre mis piernas pero no quería que se dejara llevar solo por la lujuria y que dejara de sentir el amor que nos teníamos, que olvidara que estábamos haciendo el amor y no teniendo sexo por que sí. Mi dedo índice empezó a subir por la línea de finos pelos que tenía en el abdomen y acaricié su pezón. Un gran gemido salió de su boca, succionando con fuerza mi pezón y mordiéndolo, me mordí el labio intentando no gritar por aquella sensación. Enredé nuevamente mis dedos en su pelo y tiré con fuerza su cabeza hacia atrás, conectando nuestras miradas. Sus ojos color avellana se habían convertido en un negro brillante. – ¿No te decepcioné aquella vez?

- No, no. Claro que no. Me encantó. Fue increíble. – dijo mirando mis labios. Pocos segundos después volvió a mis labios besándolos con desesperación. Me moví en círculos encima de sus caderas. – No hagas eso. Mira como lo tengo.
-¿Te duele? – dije guiñándole un ojo.

-No imaginas cuanto. – respondió besando mi hombro. Mis manos bajaron rápidamente hasta sus pantalones desabrochándolos. Con un pequeño empujón, su espalda se volvió apoyar en el colchón. Alzó sus caderas permitiéndome bajar su pantalón y bóxer. Sonreí al ver aquel monumento. Zayn suspiró mientras se poyaba en sus codos para sostener parte de su peso y poder mirarme. – No quiero que hagas nada. – hice caso omiso a lo que me dijo y lo cogí entre mis manos pasando mi pulgar derecho en su parte sensible, en la cabeza de tan impresionante erección. – Por dios… mi amor… te lo digo en serio. No quiero que hagas nada. – Me arrastré por el colchón quedando ahora a centímetros de su boca.
-¿Por qué?

-Por qué me voy a correr… bésame. – no me dio tiempo a reaccionar cuando él mismo presionó mi nuca con fuerza besándome con pasión mientras introducía su otra mano en mi braga tirando de ella con fuerza. Algo sorprendente se apoderó de mí, que sentí perfectamente como la humedad cubría mi feminidad. – Estás tan húmeda… ya va siendo hora ¿no?
-Estas tardando, mi amor. – en un rápido movimiento. Quedó en la parte de arriba. Sonrió acariciando mi cara. – Te amo. – deslizó sus dedos por mi cintura, bajando mi pijama y con él mi braga, subí mis caderas dejando que me los sacara y una vez desaparecieron, se quedó unos minutos mirándome. - ¿Qué pasa?

-Que podría correrme ahora mismo, sin necesidad de que hagamos el amor.
-.No me vengas con tonterías y ven aquí. – dije desesperada. Se rió abriendo mis piernas acomodándose entre ellas. Su mano izquierda se posicionó a la altura de mi cabeza y bajó la otra introduciendo su miembro en mí. Gemí al sentirlo tan directo. No me había dado tiempo a prepararme. - ¡Dios mío! ¡Me encanta! – una vez dentro aquella mano subió a mis pechos. Mis brazos automáticamente abrazaron su espalda y mis pierdas rodearon su cuerpo, moviéndome lentamente en círculos. – Puedes empezar, cariño. – y sin más empezó a moverse con fuerza. Sus embestidas me hacían temblar de placer. Nuestros cuerpos sudaban sin control y Zayn se movía cada vez más rápido y con más fuerza. – Zayn…

-Te amo. – dijo antes de besarme. Calló mis gemidos reteniéndolos en su boca. No tenía ni idea de que estaba gritando hasta que mordió mi labio parando un poco. Esta vez se movía en círculos quedándose dentro de mí. – Tus gritos se escuchan hasta en Londres. – se rió. – No me gusta nada ese moño que llevas en el pelo. - Se dejó caer en la cama y cogió con fuerza mi cintura subiéndome en su cadera. No aguantaba no tenerlo dentro. Mi mano ayudó estaba vez a introducirse.
-¡Oh sí! Siento que voy a morir. – dije subiendo y bajando. Estaba llegando al orgasmo, pero esta vez era diferente. Lo estaba viviendo en 3D, era algo inexplicable. Se levanto unos segundos para deshacerse de mi moño y mi pelo cayó por mi espalda mientras apoyaba mis manos en sus muslos, mi cabeza se echó para atrás y me mis movimientos eran más rápidos. Mi cabello rozaba mi cintura y a la vez sus muslos.

-Mucho mejor. Amo ver tu pelo moverse… es tan excitante. – mis paredes se contrajeron y sentí claramente el miembro de Zayn. – Te amo. – dijo en español. Oír eso fue lo que me faltaba para llegar, su nombre salió de mis labios en un susurró inaudible. Un líquido caliente cubrió mi feminidad y algo extremadamente ardiente salió de mí cubriendo ahora su erección. Me dejé caer encima de él con la respiración agitada y con pequeños temblores aún apoderados de mi cuerpo. Me quedé así varios minutos mientras él besaba mi cabeza y sus dedos enredados en mi pelo subían y bajaban por mi espalda. Seguía introducido en mí. - ¿Estás bien? – me preguntó. Apoyé mi mentón en su pecho mirándolo. Mi mano acariciaba su mandíbula ahora con una pequeña barbita que empezaba a salir. La otra intentaba estar abrazada a él.
-Mejor que nunca. – dije sonriendo. – Aunque estoy muy cansada. – se rió moviéndose un poco. Puse mi espalda resta, levantándome para separarme de él. Un vacio espantoso se apoderó una vez que lo hice. Cogí el edredón y nos cubrí acostándome de lado para mirarle. Él hizo lo mismo y apartó un pelo de mi cara dejándolo detrás de mi oreja. - ¿Te quedarás? – asintió acercándose. - ¿Cuánto tiempo?

-Toda la semana. – abrí los ojos sorprendida y sonreí de oreja a oreja. - ¿Te gusta la idea? – asentí quedando nuestros cuerpos a escasos centímetros. Estaba tan feliz que no me salían las palabras. – Vale. Te he dejado sin palabras. – soltó una carcajada. Cogió mi cara y la acercó a la suya. – Te amo. – volvió a decir el español antes de besarme. Un beso lento. Con amor. – Zayn te ama.
-No más que yo. – dije besando su pecho. – Zayn me ama. – señalé los pantalones de mi pijama que estaban colgando de la lámpara que estaba en la mesa de noche. Nos reímos abrazándonos para poder dormir. – Gracias. – dije después de habernos quedado en silencio bastante tiempo. Le miré y estaba completamente dormido. Sonreí apartando el pelo que le caía por la frente para después abrazarme a él otra vez y quedarme dormida.

              (Narra Louis)

¡Madre mía! Me tenían estresado. Muchísimo. No podía más. Llevaban cuatro meses preparando la boda. El tiempo había pasado volando como había dicho mi futura esposa en su momento. En quince días me casaba. Sonaba tan raro. Yo que pensaba que el primero en casarse sería Liam o Zayn y resulté siendo yo. Que vueltas daba la vida. No podía creer que ya fuera 10 de Junio. En los próximos días teníamos al menos 6 conciertos antes de que nos dieran unas vacaciones de un mes. Las que aprovecharía para llevar a mi esposa de luna de miel.
-¡Louis! ¡Harry acaba de llegar! – gritó Andrea desde el piso de abajo. Había decidido que lo mejor sería comprar una casa para que Jack pudiera jugar sin problemas o simplemente corretear por ahí sin destruir más jarrones o cualquier cosa de cristal. En la anterior casa terminamos sin jarrones y lo peor fue que uno de ellos era importante para mi madre. Pero después de explicarle lo que había pasado me perdonó la vida porque se trataba de su querido nieto. Está era bastante amplia y hoy terminaríamos de mudarnos por completo. Mis amigos me ayudarían como era de esperarse. Me apresuré dejando las cajas que llevaba en la mano y las dejé en la nueva habitación de Jack. Bajé corriendo las escaleras y los recibí. La familia Styles al completo. Cogí al pequeño Matt en brazos. Y justamente hoy también cumplía tres meses de haber nacido y a mí me parecía que había sido ayer.

-Es mi hijo, Louis. – dijo Harry caminando detrás de mí con un gran bolso colgando de su hombro. – Dios, como pesa esto. Nerea ¿Qué has metido aquí?
-Las cosas de Matt y algo de ropa mía para estos días. – se me había olvidado por completo que las chicas se reunirían estos días para acabar con los preparativos, bueno a excepción de More que volaría en los dos días antes de la boda, ya que estaba con la familia de Andre ayudando a preparar el viaje y muchas cosas que no recuerdo. Cada vez que se reunían lograban ponerme de mal humor o terminaba riéndome como un loco con las tonterías que hacían. Me estresaba. Mientras tanto los chicos íbamos a “trabajar” en la mudanza con las cajas y ordenando un poco. El trabajar era hacer nada porque gracias al decorador la casa estaba totalmente lista para vivir así que lo único que había que hacer en realidad era colocar los juguetes de Jack en su habitación y ordenar nuestra ropa en los armarios. Y por supuesto hacer la compra. – Te lo dejo ¿vale? Me voy con Andre al jardín.

-¿Por qué me tienes que dejar a Louis? ¿No te lo puedes llevar? – negó riéndose. Le di un golpe en el hombro. - ¡Auch! ¿Por qué me das?
-No te hagas el tonto que te encanta quedarte conmigo.

-Por supuesto… Aunque prefiero quedarme con Matt y con Jack que dan menos trabajo que ¡Tú! – gritó apuntándome.
-Idiota.

-Imbécil. – me contestó.
-No cambiáis ni porque pasan los años ¿eh? Vaya dos… – dijo soltando una carcajada, Nere. – Cuídalo bien. – me miró acercándose a Matt y dándole un beso en su pequeña frente. Y una vez que le dio un apasionado beso a Harry salió hacia el jardín.

-Qué asco dan ¿a que tengo razón Matt? – cogí sus manitas y sonrió mirándome. Tenía los mismos ojos verdes de Harry, el cabello rizado también pero era una combinación extraña de Nerea y él. Y al sonreír tenía el mismo hoyuelo en el lado izquierdo al igual que su padre. Sin duda un Styles. Matt Styles. Harry me dio una colleja una vez que me senté en el sofá.
-Cállate que tú eres peor. Y ahora dime donde está mi sobrino. – me reí sin contestarle. – Louis…

-Que pesado te has vuelto, joder. En mi habitación durmiendo. Tenemos que arreglar la suya. – asintió mirando la casa. - ¿Te gusta?
-Sí. Es bastante grande. Se parece  a la nuestra. – le miré confundido. - Cuando vivíamos juntos. – aclaró. Oh. Que recuerdos… sonreí y él hizo lo mismo. - ¿Cuánto tiempo ha pasado desde aquello?

-Siete años.
-Dios… y seguimos igual de desastrosos.

-Habla por ti. Yo ya he madurado. – dije riéndome.
-Sí… claro. En tus sueños. – dijo una tercera voz. Me giré lentamente porque Matt se acababa de quedar dormido. Niall entraba con Zayn y detrás de ellos venía Liam con Michelle abrazados.

-¿Como habéis entrado? – pregunté. – Me hizo una seña que daba al patio. – Andre os ha abierto. ¿Y Pame?
-Se ha quedado con ellas. – me respondió Mitchie sentándose a mi lado. – He venido a ver al precioso de Matt. Dámelo.

-No. – dije alejándolo de ella. Me miró con el ceño fruncido.
-Que me lo des.

-No.
-Louis, deja de jugar con mi hijo y dáselo. Vamos a terminar con esto de la mudanza de una vez. – a regañadientes se lo di y ella sonrió satisfecha.

-Liam. Ven. – este se acercó. - ¿A que es precioso?
-Sin duda ha salido a Nerea porque de Styles no tiene nada. – respondió el riéndose. Harry lo fulminó con la mirada. – Es broma… se nota que es un Styles con ese hoyuelo tan precioso que tiene. – Estuvimos un rato más en la sala con Michelle y luego ella se lo llevó al jardín. Nos quedamos los cinco subiendo y bajando las escaleras con cajas en las manos para dejarlas en la habitación de mi hijo. Una vez todas allí, nos dedicamos a ordenar un poco su habitación y darle un toque nuestro. Después de tres horas nos encontrábamos en la cocina con Jack sentado en la encimera mientras merendábamos algo. Lo poco que había encontrado. Los dejé unos minutos solos mientras arreglaba una de la habitación de invitados para Nerea, Harry y Matt. Volví a bajar y ahora solo se encontraban mis amigos.

-¿Y Jack?

-Se ha ido al jardín con las chicas. – me contestó Zayn. – Por cierto. No tienes nada en la nevera.
-Mierda. – murmuré. – Se me había olvidado. Aún tenemos que hacer la compra. – se rieron mientras salíamos de casa. – Lo mejor será que llevemos dos coches. – me miraron levantando una ceja, me reí. – Se lo que os digo. Harry nos vamos en el tuyo Nialler y yo. Y en tu coche Zayn vas con Liam ¿de acuerdo? – asintió sin decir nada. Íbamos nosotros delante y detrás venía Zayn. Después de dos horas estábamos metiendo las cosas en cadena. Habíamos terminado de vaciar el coche de Harry y aún faltaba el de Zayn.

-¡Zayn más rápido! - grité en medio del pasillo. - ¡Vamos muy lentos y me quiero sentar de una vez!
-¡Faltan manos capullo! ¡Compraste comida para un ejército!

-¡Teniéndome a mí, no dudéis que esa comida se acabará en una semana! – se incorporó Niall asomando su cabeza por la cocina.
-¡Queréis callaros ya, marujas y pasadme la comida! – Liam hablo esta vez, él era quién se encontraba en la cocina recibiendo la compra y ordenándola. Siempre ha sido muy ordenado y se había ofrecido solo. Y Harry se limitaba a reírse mientras veía a Zayn sufrir llevando las bolsas desde el coche hasta la puerta que era donde se encontraba a él. El camino más largo sin duda era el de Zayn. Estaba bastante lejos. Una vez que las bolsas llegaban a Harry este solo tenía que dar seis pasos contados para dármelas a mí. Yo se las pasaba a Niall contando exactamente cinco zancadas largas. Niall se las pasaba a Liam dejándolas en el mesón y daba exactamente dos zancadas. Liam y Niall estaban bastante cerca, no había esfuerzo. – ¡¿Queda alguna más, Zayn?! – gritó por la ventana.

-¡Solo una pero te la llevo ahora! – al escuchar esto último Harry, Niall y yo caminamos prácticamente corriendo para dejarnos caer en distintos sofás. Vi pasar a Zayn con Jack de la mano. - Te he traído unas galletas de chocolate, las de dinosaurios que tantos te gustan. – Zayn se puso a su altura parándose justo delante de la sala. Me acomodé un poco para escuchar mejor.
-¡Oh! ¿En serio? – le dijo él emocionado. Me iba a poner de pie para regañar a Zayn. No podía darle cosas a escondidas a Jack que luego se mal acostumbraba y nos la liaba a su madre y a mí.

-Sí pero no se lo digas a tu padre que luego me regaña. – el rió tapándose la boca. – Tía More te ha enviado un juguete de Madrid. Te lo he dejado en tu habitación debajo de la cama. Te va a encantar. Dice que te echa de menos.
-Yo también la echo mucho de menos. – la cara de Zayn se transformó en tristeza aunque no dejó que mi hijo lo notara. - ¿Por qué casi no está con nosotros?

-Bueno… ella vive en Madrid y no puede estar viajando siempre. Es muy agotador, pregúntaselo a tu papi. Cuando estamos de gira nos la pasamos muy bien pero después de quince días queremos volver porque estamos cansados. – le había cambiado el tema sin esfuerzo alguno.
-Pues a mí me gusta que papá nos lleve a mamá y a mí de gira. Me gusta estar con mis tíos. Es divertido. Además ya me sé varias canciones.

-¡Muy bien, campeón! – dijo levantado su brazo y abriendo su mano para que chocaran los cinco. – Ahora vamos a la cocina que Liam nos guardará el secreto. – se levantó cogiéndolo en brazos y la bolsa colgaba de su otra mano. – Oh dios mío, cada vez estas más grande. – Jack se limitó a reír mientras peinaba el cabello de Zayn con sus pequeñas manitos. Una vez me aseguré de que desaparecieran por la cocina me giré a ver a mis otros dos amigos que hablaban animadamente de futbol.
-Vosotros. – dije llamando su atención. Me miraron mal y me reí. – Es importante. Siento interrumpir vuestro momento “Narry” – hice comilla con mis dedos.

-Habla de una vez. – me dijo el rubio.
-Me siento mal por Zayn, tíos.

-¿Por qué? – Harry reclamó mi atención. Me amaba lo sabía. - ¿Qué le pasa?
-Ya va siendo hora de que More se mude a vivir aquí ¿no creéis? Han pasado muchos años y sigue con la tonta idea de quedarse en Madrid.

-Tiene razones para hacerlo. – me contestó Niall poniendo los ojos en blanco. – Si no sabes bien lo que pasa primero infórmate. - ¿Dónde había oído yo eso? Claro. Zayn.
-Vale. Como no lo sé y veo que tu sí, no te cuesta nada decírmelo. – negó y Harry lo miró. -¿Por qué no? Tú lo sabes. Dímelo.

-Para, Louis. No es nuestro problema. – me dijo Harry con seriedad.
-Quiero saber que pasa. Porque no quiere vivir aquí en Londres ¡joder! Que no es tan complicado. Me preocupa la felicidad d mi amigo y si ella no se la puede dar… será mejor que ayudemos a Zayn a que la olvide.

-¡¿Pero qué coño estás diciendo?! – me gritó Nialler. Harry me miró con enfado. – No te atrevas a dudar del amor de More hacía Zayn. No te imaginas todo lo que ha tenido que guardarse estos cuatros meses.
-¡No, no me lo imagino y es por eso que quiero saberlo! ¿Qué está pasando?

-Aquí no. Vamos a mi coche. – se levantó del sofá y Harry y yo lo imitamos. Una vez dentro del ranger rover. Se giró para mirarme, yo me encontraba sentado en el asiento del copiloto y Harry en medio de nosotros en la parte trasera. – Úrsula ha estado a punto de matarla. – Harry y yo contuvimos la respiración mientras abrimos los ojos. ¿Qué idiotez estaba diciendo? – Incendió el departamento en el que estaban viviendo. ¿Recordáis la primera vez que fuimos a por ellas? ¿Donde todo empezó? – asentimos. – Vale, pues no sabemos cómo pero consiguió meterse y lo incendió.
-¿Cómo está ella? – preguntó Harry.

-¿Cómo es que no sabíamos esto? – dije.
-Nadie lo sabe. Solo Pamela y yo. Zayn tampoco y no se puede enterar. Ella lo quiere así.

-Pero…
-Harry que no se te escape nada de esto. – él asintió.

-¿Cómo está?
-Cuando Úrsula hizo aquella brutalidad ella había salido y cuando volvió se encontró con la casa llena de humo y su habitación en llamas. Intentó apagarlas mientras los bomberos llegaban y se quemó parte de las manos y la pierna derecha.

-¡Dios mío! – fue lo único que logré decir.
-Las quemaduras fueron leves, está bien pero esa loca está suelta.

-¿No han podidos encontrarla? – Niall negó mirando a Harry. - Y cómo es que ella sigue en Madrid y  no se muda de una vez aquí ¡joder! ¡Que está en peligro!
-¿Hace cuanto pasó esto? – me miró. - ¿Ha sido ahora?

-Tres meses.
-Por eso es que no ha venido a ver a Matt, es la única que no lo conoce. – dijo Harry mirándonos. – Y yo que pensaba que era porque simplemente no quería conocerlo. – le miré negando. ¿Cómo podía pensar tal cosa? Niall le dio una colleja que un poco más fuerte y su cabeza sale volando.

-Me ha costado mucho convencer a Zayn para que no viaje a Madrid. Pame me ha dicho que tiene unas pequeñas cicatrices por las muñecas, allí las quemaduras fueron bastantes fuertes y ella no quiere que él las vea.
-No puede ocultárselo de por vida. – le contestó Harry.

-Ya lo sé. ¿Crees que no se lo he dicho? Pero es tan necia… Yo solo estoy intentando ayudarla. Me ha dicho que después de la boda se lo diría todo pero necesita estos días.
-Está bien. – dijo ganándome la atención del rizos y del duende irlandés. – Vamos a respetarla. Y tú. – señalé a Harry. – Ni una palabra a nadie. Que no se te escape. Son solo quince días.

-¿Pero por quién me tomáis?
-Por un cotilla. – dijimos Niall y yo a la vez. Era verdad, se le escapaba todo. Asintió jurándonos que no diría nada. Salimos del coche y las chicas ya estaban dentro. Nerea estaba cambiándole el pañal a su hijo y Jack lo miraba sonriendo.

-¡Quiero un hermanito, papá! – gritó cuando nos vio en la sala.
-Todavía no, hijo. Esperaremos unos años más ¿vale?

-¡Quiero uno! – se cruzó de brazos parándose delante de mí. Me puse a su altura.
-¿Y si sale niña? ¿La vas a querer igual?

-Por supuesto que sí. – dijo sonriéndome. – Seguro que se parecería a mamá. – la miré sonriendo y ella solo se rió.
-Entonces te prometo que el año que viene tendrás una hermanita. – Andrea soltó un grito ahogado y los demás se limitaron a mirarme sorprendidos. - ¿Qué? Quiere una hermanita y se la voy a dar.

-Querrás decir, se la van a dar. – intervino Zayn alargando el  “van”- Los dos. Especialmente Andre ¿no? – le miré mal y él se rió acompañado del resto.

-Quise decir eso, campeón.
-Así me llama el tío Zayn. – me dijo riendo. – Pero te dejo que tú también lo hagas. – suspiré y asentí.

-Venga vamos a preparar la cena. – lo cogí en brazos y empecé a caminar a la cocina. - ¡Vosotros también! – grité. Después de que protestaran con “estamos cansados, Louis” “Déjanos ser felices solo comiendo” volví a gritar. - ¡Ahora! – me reí cuando los vi a los cuatro en la cocina. - ¿Ves Jack? Así es como te hacen caso. Hay que poner autoridad.
-Quieres callarte de una vez y ayudar. – dijo Liam dándome un golpe en el hombro. Jack se rió y empezamos a cortar la lechuga.